EL NUEVO CAPITALISMO
Antonio Sánchez Nieto Aparentemente estamos inmersos en un caos donde las reglas tradicionales en las relaciones internacionales ya no existen por culpa de un mono loco. Considerar el actual desorden como un mero accidente es caer en una trampa de optimismo irracional. Trump no es la causa sino un signo del proceso de decadencia del sistema económico y social que ha regido nuestras vidas. Un modo capitalista que, en términos comparativos con sus anteriores formas, podríamos calificar como benigno y, posiblemente, breve (los treinta magníficos años en un periodo de cinco siglos). Si Trump fuera la causa no habría razón para preocuparse; la biología, por sí sola, resolvería el accidente. Pero la cantidad creciente de dirigentes, más o menos estrambóticos, todos morbosamente narcisistas e ideológicamente fascistas, nos impone la realidad de que estamos ante una pandemia enraizada en la sociedad pues todos ellos han llegado al poder por vía democrática. No...